http://www.laverdad.es/murcia/
Fuente: ABC
La nave de 47 metros de eslora se fue a pique el 25 de abril de 1715.Los arqueólogos han localizado un total de 17 cañones de hierro, de dos metros de longitud cada uno, y cuatro anclas de grandes dimensiones en el barco de guerra hundido en la costa norte de la Isla de Menorca, cuya datación puede oscilar entre los siglos XVII y XVIII. Son los resultados iniciales de la prospección arqueológica llevada a cabo por el equipo del Ecomuseu Cap de Cavalleria, con el apoyo de la Fundación Argo Maris.
Fue en agosto del año pasado cuando el “Menorca” se hacía eco del descubrimiento de esta fragata o galeón antiguo. Un pescador de Fornells notificó a la Fundación Argo Maris el hallazgo fortuito de los restos arqueológicos de un barco en la costa norte de la Isla. Se trata de un punto que no ha trascendido a la opinión pública para evitar posibles expolios.
Las primeras inspecciones, realizadas mediante un vehículo de control remoto, han permitido constatar la presencia de este barco hundido a unos 60 metros de profundidad. Los restos se encuentran diseminados en un radio de 40 metros, y además de los cañones y las anclas inventariadas, destaca la presencia de la estructura de madera del galeón. Este informe preliminar ha sido entregado al Departamento insular de Patrimonio, cuyos técnicos, junto a los investigadores del Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena han coincidido en certificar que se trata de un navío de interés histórico y bien conservado que constituye un pecio inédito.
2.000 fotografías
El equipo de arqueólogos ha entregado a los responsables de Patrimonio del Consell un fotomosaico realizado a partir de las más de 2.000 fotografías submarinas zenitales que se han obtenido durante las labores de prospección.
Inicialmente, los arqueólogos descartan cualquier tipo de acción que altere el pecio y plantean utilizar instrumentos de precisión en materia de prospección geofísica, teledetección e instrumentos robóticos que aporten más información sobre el yacimiento arqueológico.
Precisamente, los arqueólogos del Ecomuseu Cap de Cavalleria y representantes de la Fundación privada Argo Maris presentarán mañana a la opinión pública el resultado de estos estudios previos además de las innovadoras medidas que proponen con el objetivo de conservar el yacimiento.


Ya se conocen las conclusiones de las excavaciones, realizadas en los veranos de 2002 y 2004 por el Centre d'Arqueologia Subaquàtica de Catalunya (CASC) y el Consell de Mallorca sobre este buque hundido en la Cala Sant Vicenç de Pollença en el año 520 a.C, apenas medio siglo después de que los griegos fundaran Empúries. Este buque, de más de veinte metros de eslora, es, hasta ahora, el más grande descubierto y el mejor conservado, con diferencia. Los arqueolgos coinciden en que este buque es en sí mismo un «testimonio excepcional para el estudio de la arquitectura naval del momento, al ser uno de los cinco encontrados en todo el mundo construidos con la técnica del cosido y el segundo más antiguo del Mediterráneo»
Las conclusiones contenidas en un detallado volumen ya son obra de referencia en el análisis de la arqueología griega del Mediterráneo y abren una nueva puerta para el estudio del comercio en la época talayótica.
Parece que la llegada de esta embarcación seguramente procedente de Ampurias, al litoral norte de la Isla de Mallorca,- donde hasta ahora los testimonios que se han encontrado sobre comercio griego son muy escasos-, se puede entender, según Nieto y la arqueóloga Marta Santos, coautora del volumen, dentro de la estrategia del comercio marítimo griego de acceder a nuevos mercados.
De momento, y debido al alto coste de la operacion de extracción, ésta se descarta, así que el barco permanecerá hundido bajo cinco metros de arena.




Costa da Morte acoge, junto con Rande, el mayor número de pecios de Galicia. En la ría de Corcubión se localizaron 70 puntos de interés arqueológico. Veinticinco naves de Martín Padilla se hundieron en 1596.
La Costa da Morte es, junto con la ensenada de Rande, la que acoge una mayor concentración de pecios de Galicia. Todo un museo bajo el mar, testigo de una historia que se halla sumergida.
En los años 2007 y 2008, un equipo dirigido por el arqueólogo Miguel San Claudio llevó a cabo una prospección en la ría de Corcubión, al amparo del Plan de Arqueología promovido por la Consillería de Cultura, en la que se localizaron 70 puntos de interés arqueológico, en once de los cuales se constató la ubicación exacta de los pecios, tres de ellos correspondientes al siglo XVI, y el resto pertenecientes a barcos hundidos a lo largo de los dos últimos dos siglos.
Entre ellos, destaca la localización de una de las 25 naves de la flota dirigida por Martín Padilla que naufragaron en la zona, en el invierno de 1596, debido a un fuerte temporal.
Se localizaron grandes piezas de madera pertenecientes a la estructura del barco, dos cañones de hierro, lingotes de plomo, dos ruedas de artillería, así como elementos cerámicos y munición, recuperándose aquellos que corrían el riesgo de desaparecer.
También se localizaron los restos del galeón San Jerónimo, del que se recuperaron varias monedas y piezas de plomo; y del vapor Great Liverpool, que se hundió en el año 1846.
Se hallaron restos de su estructura, así como monedas, lámparas, cubiertos y piezas de porcelana.
Toponimia orientativa
Además de contribuir a crear un rico patrimonio en el fondo del mar, muchos naufragios han dado pie a una toponimia muy particular de cabos, bajos e islas, según explicó el investigador Fernando Patricio. Así, en la zona de cabo Cee hay un saliente que se conoce como Punta do Diñeiro. Unos pescadores submarinos hallaron en la zona un cañón de bronce, y posteriormente se realizó una prospección arqueológica, dirigida por el profesor Manuel Martín Bueno, que permitió recuperar numerosas monedas y proyectiles de plomo, entre otros materiales.
En Fisterra también es muy conocida la Punta do Almirante, nombre que adquirió porque allí fueron descubiertos los restos de una de las naves de Martín Padilla. Fernando Patricio destaca también los topónimos Os Boliños da Fortuna, de Camariñas, donde su hundió un barco de guerra en el siglo XVII; el bajo Magnánimo, tras las islas Sisargas, en Malpica, al que dio nombre una fragata española; y Malante, nombre de una de las islas, heredado de un navío.


Uluburun III wreck 2


Replica del barco de Uluburum
Scarab from the Bronze Age Uluburun shipwreck -the first found in gold- bears the title of the queen Nefertiti. 14th century B.C.
Las tablillas de madera escritas de Uluburum
El escarabeo de oro de Nefertiti
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FECHA: 30/01/2009
AUTOR: LEONARDO BOIX
LONDRES, enero (apro).- Un barco hundido en 1942 en el Océano Atlántico, que transportaba una carga valuada en unos 3 mil 500 millones de dólares --la carga más valiosa en la historia naval internacional"y que buscaba pagar la ayuda de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), podría desatar ahora una grave pelea diplomática entre algunas de las potencias del mundo, que buscarán quedarse con el contenido del cargamento.
La compañía estadunidense de búsqueda de tesoros Sub Sea Research se lanzó de lleno a descubrir el barco. Lo hizo además en secreto.
El hecho fue dado a conocer en Gran Bretaña el 25 de enero por el semanario inglés The Sunday Telegraph, el cual indicó que para proteger el hallazgo hasta que el cargamento sea elevado a la superficie, la firma estadunidense con sede en Portland, Maine, decidió no dar a conocer el nombre especifico del barco, ni su ubicación exacta, y sólo se remitió a dar el nombre en código de la embarcación, Blue Baron, por temor a una "usurpación" de su contenido.
La empresa indicó que el buque mercantil, con tripulación mayoritariamente británica, había abandonado un puerto europeo cargado con bienes para el Tesoro estadunidense bajo el programa Préstamo y Arriendo (lend-lease), en virtud del cual Estados Unidos suministró a Gran Bretaña, la Unión Soviética, China, Francia y otras naciones aliadas, grandes cantidades de material de guerra entre 1941 y 1945.
Pero ello no era gratuito: a cambio, Gran Bretaña debería permitir a los estadunidenses construir bases militares en Terranova, Bermudas y las Indias Occidentales Británicas.
Siempre según esa versión, el cargamento del Blue Baron incluiría al menos diez toneladas de lingotes de oro, 70 toneladas de platino, 1.5 toneladas de diamantes industriales y 16 millones de quilates en diamantes de calidad.
También poseería varios miles de toneladas de lata y cientos de toneladas de cobre.
Aunque la lata y el cobre habrían perdido su valor después de décadas en el fondo del mar, por corrosión o proceso de oxidado, los metales preciosos y los diamantes sí habrían mantenido su valor.
Consultado por Apro, un vocero del Ministerio de Defensa de Gran Bretaña, quien pidió mantener el anonimato, indicó que si se demuestra que el hallazgo del tesoro hundido es verdadero y salió de Londres, "Gran Bretaña podría reclamar sin duda su parte".
"Por ahora son todas especulaciones, pero si se comprueba la veracidad del buque y si su cargamento provenía del Reino Unido, entonces reclamaremos. De eso no habrá dudas", insistió.
El Blue Baron, según investigaciones del Telegraph, fue construido en el histórico astillero Hogarth and Co, ubicado en Glasgow, Escocia. Los barcos de esa compañía eran conocidos como Hungry Hogarths.
El Blue Baron hizo escala en un puerto de Sudamérica, posiblemente en Chile, Argentina o Brasil, donde descargó parte de su contenido, antes de continuar con el resto del cargamento al puerto de Nueva York, en Estados Unidos.
Sin embargo, la empresa estadunidense afirmó al semanario londinense que el buque fue interceptado inesperadamente por un submarino alemán U-87 en aguas internacionales, que logró hundirlo con dos torpedos en un ataque perpetrado el 16 de junio de 1942, provocando además la pérdida de tres miembros de la tripulación, cuya nacionalidad se desconoce.
Sub Sea Research, una firma estadunidense de investigación marina y búsqueda de tesoros hundidos, indicó que los restos de la embarcación se encuentran a 250 metros de profundidad en el Océano Atlántico y a 65 kilómetros de las costas de Guyana.
Greg Brooks, fundador de la empresa, indicó al periódico que el buque británico "poseía un cargamento extremadamente valioso".
"Decidimos que no tenía sentido dejarlo en el fondo del mar. Definitivamente será el mayor tesoro jamás encontrado en un buque hundido", agregó.
Según el ejecutivo de Sub Sea Research, la empresa privada fundada en 1984 y que ha logrado hallar embarcaciones históricas en distintas partes del mundo, "tratará de mantener el asunto en secreto" hasta hacerse del barco, ya que el contenido "pertenecería a más de un país".
La investigación del Telegraph concluyó que ahora un buque de salvataje de 67 metros de largo alquilado por la firma estadunidense partirá del estado de Louisiana el próximo 1 de febrero, después de ser equipado con radares especiales y sistemas sonares de alta tecnología. Su misión: recuperar al Blue Baron del fondo del mar.
Según el periódico, la mayor cantidad del tesoro podría ser ruso, aunque parte, posiblemente los diamantes, serían británicos.
Gran Bretaña y Rusia fueron dos de los principales beneficiarios del programa Préstamo y Arriendo, por el cual Estados Unidos proveyó de 50 mil millones de dólares de ayuda (equivalente a 700 mil millones de dólares al cambio actual de la libra con respecto al dólar) en materiales de guerra, incluidas armas, municiones, radares y expertos para luchar contra la Alemania nazi de Adolfo Hitler.
Aunque por ley los exploradores pueden reclamar los tesoros hallados en el mar, los propietarios originales de esos valores también pueden presentar sus propias demandas.
Sub Sea Research dijo que localizó los archivos de viaje del submarino alemán U-87 que hundió al barco, así como documentos del puerto de origen, del Tesoro estadunidense y del programa Préstamos y Arriendo, lo cual certifica la autenticidad del Blue Baron.
La compañía, sin embargo, se vio obligada a dar a conocer su hallazgo luego de haber presentado, el pasado 23 de enero, su reclamo formal ante la Corte federal del Almirantazgo estadunidense, que hasta ahora no ha recibido otros pedidos relacionados con el Blue Baron por parte de gobierno alguno.
Mike Williams, experto en leyes de salvamento marítimo de la Universidad de Wolverhampton (norte de Inglaterra), afirmó al Telegraph que los posibles gobiernos dueños del buque tendrán derechos legales para reclamar el cargamento.
"Tanto Gran Bretaña como Rusia transportaban grandes cantidades de bienes preciosos a Estados Unidos para pagar por los esfuerzos de guerra. Es muy improbable que la empresa que halle el barco se quede con todo. De todos modos, los verdaderos ganadores serán los abogados", concluyó el experto, quien además asesora a varios organismos británicos sobre los derechos legales de tesoros y embarcaciones históricas en el fondo del mar.
El capitán inglés Richard Woodman, autor de los libros Arctic convoys 1941-1945, Battle of the River Plate: a grand delusion y The real cruel sea -este último sobre la historia de la Marina Mercante en la Segunda Guerra Mundial--, declaró a Apro que muchas embarcaciones mercantes de la época "solían transportar cargamentos de gran valor".
El experto sostuvo que cualquier metal pesado "tuvo que haberse transportado por mar", pues "era la única forma de trasladarlo de un puerto a otro. Tuvo que haber existido algún elemento de protección, pero finalmente todo depende de la coincidencia de guerra, el hecho de que un buque sea detenido por un submarino con torpedos".
Según Brooks, hasta ahora ningún gobierno del mundo ha presentado un reclamo en la Corte "porque probablemente desconocen del tesoro".
"Sabemos de hecho que todos los implicados tratarán de quitarnos este tesoro, por eso nosotros estamos haciendo todo legalmente al pie de la letra. Creo que en el peor de los casos, bajo la ley de salvamento, nos quedaríamos con 90% del total, pero nosotros trataremos de quedarnos con el ciento por ciento", concluyó.
La batalla por el tesoro hundido del Blue Baron recién ha comenzadoLos restos arqueológicos que se encontraron hace ya 3 años en la zona de Cala en Busquets serán el principal reclamo de las VI Jornades de Recerca Històrica de Menorca, que la entidad organizadora, la Associació Martí i Bella, dedica a la arqueología subacuática.
Los restos de un buque romano del siglo primero después de Cristo, otra embarcación de origen medieval, y un sinfín de piezas, entre las que destacan las ánforas de vino, son las piezas arqueológicas que se recuperaron de las excavaciones subacuáticas en Cala en Busquets el año 2006, un trabajo que se realizó de urgencia y del que se han extraído importantes piezas.
Martí i Bella recoge estos restos y los expone en el Museu Municipal, donde se inaugura la muestra este jueves a las 19 horas, bajo el nombre de ‘Cala en Busquets 2006: la història submergida‘.
Esta exposición pretende ser una puerta abierta al mundo de las excavaciones subacuáticas, como fueron las de Cala en Busquets, donde se encontraron los restos a cinco metros por debajo de la superfície marina. Es por este motivo que la exposición albergará jornadas con estudiantes a partir de 2010.
Fuente: Menorca Diario
Restos cerámicos descubiertos en el fondo marino de la costa almeriense. / IDEALUn Museo de Arqueología Submarina en el desarrollo turístico Campeche Playa Golf Marina & Spa Resort será creado en Campeche con una inversión de 150 millones de dólares. La construccion del museo es parte de las actividades que se realizan en Campeche para hacer de este un destino turístico de primera categoría a nivel mundial.
El Museo de Arqueología submarina será primero en su tipo en México, e informes alentadores de la Arqueología Subacuática Marina dieron a conocer que se detectaron alrededor de 100 restos de galeones en el litoral de Camepche, sobre todo en el municipio de Champotón.
La actividad turística en todo México crece día a día, es importante saber que no sólo las playas de Cancún son dignas de recorrer y disfrutar, en Campeche entre sus tantos atractivos usted podrá disfrutar de este Museo que se encuentra en el complejo Campeche Playa Golf Marina & Spa Resort. El complejo está ubicado a 45 minutos de la ciudad de Campeche, próximo a varios aeropuertos internacionales (consulte vuelos a Campeche), y son 3.000 metros de playa que cuentan con villas residenciales de lujo, hotel 5 estrellas, cancha de golf, helipuerto, capilla, centro de convenciones, etc.
El Grau Vell de Sagunto, tiene una importante y dilatada historia portuaria, ya que el viejo puerto de Sagunto fue en la antigüedad un preferente punto estratégico en el comercio por el Mediterráneo. Romanos y cartagineses se disputaban la ciudad, mientras los comerciantes de Sagunto vivían espectantes la temible situación. Instalados en las proximidades del puerto (fuera de la ciudad amurallada), trataban de sacar partido de aquel tráfico de gentes venidas de otras tierras. Así hicieron prósperos sus comercios. Sus clientes solían ser numerosos marineros que llegaban a Sagunto. En el 214 a.C. la ciudad es recuperada por Roma. Se inicia una etapa de esplendor de Saguntum y se reactiva un intenso tráfico comercial de Roma con Hispania. El puerto romano de Sagunto-que con toda seguridad contaba con un faro para orientar a los barcos- toma un marcado protagonismo en el comercio de ultramar. Bajo las aguas del Grau Vell, se encuentran sumergidos los restos de varias naves romanas, y parte del cargamento que transportaban en grandes ánforas y tinajas, además de lingotes de plomo. Pero sobre todo, lo que las aguas ocultan es una historia jamás contada.
La costa de Sagunto esconde bajos sus aguas un pedazo de esa historia de Roma. Allí se encuentra un "yacimiento único en España" según investigadores como Carlos De Juan, que ha dirigido las últimas prospecciones. Según los últimos datos existen más de 30 puntos posibles de concentración de hallazgos». Otro aspecto interesante que aporta Carlos de Juan, es que parece que bajo el lecho marino de el Grau Vell, todavía «Pueden encontrarse restos de la vida diaria del puerto, mercancías muy diversas, utensilios e, incluso, lo que comían los marineros como huesos de animales», ...En campañas anteriores las prospeciones ya habían confirmado la existencia de ánforas, fragmentos cerámicos, lingotes de plomo y de enormes bloques de piedra que pertenecen a una antigua construcción que, seguramente, soportaría el faro del puerto romano.
Además Carlos de Juan, explica que «Existen indicios importantes de la existencia de un pecio del siglo I d. C. que transportaba vino y que estaría situado a unos 200 metros mar adentro». Pero no es la única nave romana que podría aparecer sumergida en este punto. A unos mil metros de la costa, los expertos hablan de la existencia de un pecio «de cierta envergadura de época imperial que portaba salazones de pescado, probablemente procedentes del estrecho de Gibraltar.
Un convenio entre la Autoridad Portuaria de Valencia y el Ayuntamiento de Sagunto podría colaborar a que este valiosísimo tesoro histórico pueda ser conocido, recuperando algunas de estas piezas que siguen esperando, despues de dos mil años, en el fondo del mar.
Fuente: http://arquehistoria.com
En 1994, Roberto Samayoa –empresario y submarinista aficionado– se encontraba practicando su afición favorita bajo las aguas del bellísimo lago Atitlán, en el departamento de Sololá (Guatemala) cuando algo llamó su atención: se trataba de una gran vasija de aspecto antiguo que parecía haber descansado allí por muchos siglos. Intrigado y picado por la curiosidad, Samayoa continuó examinando la zona en sucesivas inmersiones, hasta que finalmente en 1996 descubrió lo que parecían ser restos de edificios y piedras ceremoniales.
Samayoa no tardó en hacer partícipe de sus hallazgos a las autoridades aunque, como el mismo explica, al principio nadie le creyó. “Sólo dijeron que estaba loco”. Afortunadamente para la arqueología, finalmente Samayoa consiguió captar la atención de los estudiosos, y en 1999 se procedió a realizar el primer estudio topográfico de los restos, que parecían pertenecer a una antigua isla que acabó bajo las aguas en torno al 200 o 250 d.C., en pleno periodo maya preclásico.
Fotografía vía satélite del lago Atitlán. Marcada con círculo rojo, la ubicación aproximada de Samabaj.
Ahora, un grupo de arqueólogos entre los que se encuentran la investigadora Sonia Medrano, financiada por la Fundación Reinhart, está realizando un examen más profundo de los restos que ocultan las aguas del lago Atitlán. Concretamente, la zona con restos arqueológicos se encuentra en un área próxima a la localidad de Santiago Atitlán, en una zona del lago rodeada por tres volcanes: el Tolimán, el Atitlán y el Santiago. Sin embargo, los especialistas han mantenido oculto el lugar exacto, por temor a que los saqueadores puedan acudir al enclave y hacerse con preciosas piezas que allí se conservan.
Lo que antiguamente habría sido una isla está hoy a una profundidad de entre 15 y 17 metros, y hasta el momento los arqueólogos han descubierto varias estructuras: “Hemos hallado seis monumentos ceremoniales y cuatro altares, y sin duda hay más, lo que indica que fue un lugar muy importante desde un punto de vista espiritual”, explicó Medrano. De hecho, la arqueóloga guatemalteca cree que Samabaj pudo haber sido un centro de peregrinación de gran importancia para las poblaciones mayas de la región en aquella época. Una hipótesis que parece quedar respaldada por la abundancia de motivos religiosos en el yacimiento. Según los investigadores, todo parece indicar que la isla sagrada quedó sumergida tras una erupción volcánica o un corrimiento de tierras. En uno u otro caso, lo que sí se sabe es que las aguas subieron hasta treinta metros de altura, anegando todo lo que se encontraba en la isla. Además de los restos de edificios ceremoniales, los arqueólogos han encontrado pequeñas viviendas que albergaron a unas 150 personas, y el hallazgo de piezas intactas les ha llevado a creer que la catástrofe que engulló la isla fue un evento “súbito, pero no violento”.
Nota: El pasado 29 de septiembre, la arqueóloga Sonia Medrano impartió una interesante conferencia en el Museo Popol Vuh detallando los últimos descubrimientos sobre Samabaj. La charla dura unos 55 minutos, y es posible ver el vídeo de la misma en la siguiente dirección:
http://newmedia.ufm.edu/medranosamabaj
Fotografía superior: Roberto Samayoa
Más información en el link : link
En agosto de 1987, una empresa británica de cazatesoros estaba buscando barcos de la Compañía de Indias Orientales hundidos en el Mar de Sur de China y, de manera casual, descubrió el mayor hallazgo de la arqueología subacuática de este país. Se trataba de un junco sumergido en el fondo marino en perfectas condiciones, en cuyo interior se encontraron artefactos personales, como un cinturón de oro y plata de 170 centímetros que pudo haber pertenecido al capitán de la nave, monedas de cobre, lingotes de oro y bella porcelana de las dinastías Song (960-1279) y Yuan (1271-1368). Algunas de estas teteras y jarrones de cerámica pertenecían a cuatro de las escuelas más aclamadas de China y de gran valor en la actualidad, como Jingdezhen, Longquan, Dehua y Jianyao.
Al contrario de lo ocurrido en España con el proceloso caso Odissey, el Gobierno chino tomó de inmediato cartas en el asunto: rescindió el contrato con los cazatesoros británicos y asumió personalmente la compleja exploración del barco hundido, que se convirtió así en un asunto de Estado y una cuestión de orgullo nacional.
El problema era que, en esos momentos, China no disponía de la tecnología suficiente para acometer tal proyecto, así que en 1989 pidió ayuda al Instituto Japonés de Investigación Submarina de Asia, cuyos buzos localizaron el buque en noviembre de ese año y llevaron a cabo su primera incursión.
Bautizado como «Nan Hai 1» («Mar del Sur 1»), los expertos determinaron que se trataba de un junco de madera que se había hundido hacía 800 años frente a las costas de Yangjiang, en la provincia sureña de Guangdong. Aunque se situaba a unos 23 metros en el fondo el mar, la embarcación se conservaba en muy buen estado porque se había sumergido varios metros en el lodo del fondo marino, que lo había preservado de la erosión del mar.
Rescate titánico
Arrancaba así la titánica tarea para rescatar el mayor tesoro de la arqueología submarina china, que a partir de 2001 implicó no sólo al Gobierno regional de Guangdong, sino también a grupos de expertos de la cercana Hong Kong, la antigua colonia británica devuelta al régimen de Pekín en 1997. Desde 1989 hasta 2007, se llevaron a cabo ocho exploraciones submarinas hasta determinar que la embarcación medía 30,4 metros de largo, 9,8 de ancho y 4 de alto en la parte de la bodega. Aunque habían desaparecido los mástiles, la cubierta y los laterales estaban intactos. Debido a las buenas condiciones en que se hallaba, su rescate se convirtió de inmediato en un objetivo prioritario para los arqueólogos submarinos chinos.
«No es el barco más antiguo que hemos encontrado, pero sí el mejor conservado, por lo que nos ha proporcionado mucha información sobre la Ruta Marítima de la Seda», explica a ABC Cui Yong, vicepresidente del Centro de Arqueología Submarina de Guangdong. No en vano, del mismo ya se han extraído más de 4.000 piezas de porcelana y 6.000 monedas de cobre que abarcan un periodo de 500 años, pero lo más importante es que se calcula que en su interior aún hay unos 80.000 objetos.
«El «Nan Hai 1» era un barco de mercaderes privados que iba a vender sus artículos a algún país del Sureste Asiático o del Océano Índico siguiendo la Ruta Marítima de la Seda», desgrana Cui Yong, para quien el rescate de la embarcación se convirtió en una obsesión que ha marcado buena parte de su vida.
Para sacar al «Nan Hai 1» del fondo y elevarlo más de 20 metros hasta la superficie, la Oficina de Salvamento Marítimo de Guangdong construyó un sarcófago de hierro de 35 metros de largo, 14 de ancho y 12 de alto. Tal y como recuerda el subdirector del Departamento de Ingeniería de la Oficina de Salvamento Marítimo, Wang Renyi, «esta especie de cesta, que no tenía fondo, fue sumergida hasta cubrir el barco. Luego, para elevarlo, se metieron en el mar 36 grandes raíles de hierro que fueron introducidos por los agujeros laterales del sarcófago y formaron así su suelo».
Dos décadas después de su localización, el «Nan Hai 1» fue por fin extraído del mar el 22 de diciembre de 2007. El descomunal barco grúa «Hua Tiang Long» («Próspero Dragón del Cielo»), que se utiliza para rescatar buques hundidos y colocar plataformas petrolíferas, elevó hasta la superficie el sarcófago, que pesaba 4.000 toneladas incluyendo el agua, el «Nan Hai 1» y parte del fondo marino.
A continuación, fue trasladado unos trescientos metros hasta la isla de Hailing, en cuya playa se ha construido un espectacular museo que tiene previsto abrir sus puertas en breve para mostrarlo al público.