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viernes, 20 de mayo de 2011
viernes, 19 de noviembre de 2010
La Semana de la Ciencia tiene su espacio en Mérida
Mérida
Este pasado jueves una conferencia sobre arqueología subacuática se impartió en la ciudad
Isabel Barrena
17 nov 2010
La actividad se enmarcaba dentro de los actos de la Semana de la Ciencia. Pero los amantes de la ciencia siguen teniendo cosas que hacer en la capital autonómica. El Instituto de Arqueología (IAM) de la capital autonómica ha elaborado un programa de actividades que aún no han finalizado.
Desde el pasado 15 de noviembre y hasta el próximo 19 es posible disfrutar de una visita guida por la casa de Maximiliano Macías. Durante la actividad se narran diversas anécdotas de la vida privada y profesional de este académico. Los ciudadanos tienen la oportunidad de ojear durante la visita estancias de la casa de Macías así como el laboratorio de materiales arqueológicos. Por si fuera poco la visita incluye la posibilidad de ver un corto audiovisual y una exposición de posters informativos sobre la labor científica relacionada con los investigadores del IAM en el valle de Alconétar, comarca de la Serena, Medellín, Mérida y Medina de las Torres.
Para este jueves está programada la celebración de una conferencia en la Sala Decumanus. Ésta tendrá como objetivo analizar la arqueología subacuática y será la directora del Centro Andaluz de Arqueología Subacuática, Carmen García Rivera, la encargada de impartirla.
fuente: http://www.extremaduraaldia.com/
martes, 14 de septiembre de 2010
Nueva serie de National Geographic Channel
| La arqueología submarina es una ciencia apasionante. Casos como el descubrimiento de los restos del Titanic o el rescate de otros barcos así lo evidencian. Sin embargo, además de estos grandes hitos, hay otras hazañas más pequeñas cuyas repercusiones históricas pueden ser igualmente importantes. Bajo la profundidad de nuestros mares y océanos se escoden muchos tesoros, tanto por su valor económico como histórico. La mayoría son barcos, pero también hay otras sorpresas cuyo descubrimiento puede si no cambiar, al menos convulsionar la Historia. National Geographic Channel estrena el 2 de septiembre 'Detectives submarinos', una serie documental dedicada precisamente a seguir a un grupo de expertos especializados en el hallazgo de estas joyas escondidas bajo las aguas. La serie estará en antena todos los jueves, a partir de las 22:35 horas. 'Detectives submarinos' da la vuelta al mundo siguiendo a este equipo, desde las cálidas aguas del Caribe hasta Filipinas, pasando por el Pacífico Sur, los Grandes Lagos en Norteamérica y por las aguas dulces del río Mekong, en Laos. En cada enclave una sorpresa aguarda al grupo de expertos: un barco fantasma no identificado, un carguero lleno de tesoros de gran valor, submarinos de la II Guerra Mundial, un carguero víctima de una ola gigante, o el rastro de los residuos nucleares procedentes de la fabricación de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. Los episodios "Buque fantasma" Saba es una diminuta isla del Caribe que oculta un misterio. En el transparente arrecife de coral conocido como el Saba Bank hay un barco fantasma. El barco, que se descubrió por accidente en el año 2006, es una rareza del mar: se trata de un carguero sin identificar, de 96 metros de eslora y con casco de acero. Los detectives submarinos deberán enfrentarse al mar embravecido de la zona y llevar a cabo una difícil inmersión hasta el corazón del misterioso barco. Sin embargo, el equipo de expertos se encuentra con una desagradable sorpresa: ver cómo la belleza y abundancia del lugar se ve amenazada por el deterioro medioambiental, siendo la zona uno de los mayores atolones de coral del mundo. "El río Buda" En los letales rápidos del misterioso río Mekong, en Laos, se perdió hace un siglo una lancha cañonera con una valiosa carga a bordo. 'Detectives submarinos' rastreará sus profundidades en busca del barco francés "La Grandière" que en 1910 se llevó varios tesoros nacionales laosianos de Louangphrabang, el centro budista de Laos. Entre ellos, varias estatuas doradas de buda de incalculable valor que se hundieron dentro de las poderosas corrientes del Mekong, envueltas en un aura de misterio y superstición. "Cementerio submarinos" Durante la Segunda Guerra Mundial cientos de tripulantes de submarinos estadounidenses perdieron la vida en aguas de las Filipinas. Las revelaciones de un antiguo trabajador de la marina estadounidense, realizadas en su lecho de muerte, proporcionaron pistas al equipo acerca de la localización de dos submarinos que desaparecieron hace muchos años: el Flier y el Róbalo. En los dos casos, parte de la tripulación sobrevivió, algo muy poco habitual cuando hay un accidente en un submarino. Por ello, y para determinar las causas de su hundimiento, el equipo de detectives se sumergirá en aguas infestadas de tiburones con el fin de localizar los submarinos perdidos. "Bombas atómicas perdidas" La pequeñísima isla de Tinian, que se encuentra sobre la zona más profunda de la corteza terrestre, en el Pacífico Sur, tuvo un papel muy importante en la Segunda Guerra Mundial, ya que fue el punto secreto de lanzamiento de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945. Las bombas Little Boy, que el 6 de agosto cayó sobre Hiroshima, y Fat Man, lanzada en Nagasaki el 9 de agosto, fueron determinantes para forzar a Japón a firmar al armisticio con Estados Unidos. Lo que no se ha sabido hasta hace poco es que Tinian había sido utilizada como base por el ejército norteamericano para la fabricación de decenas de bombas nucleares, preparadas por si las dos primeras no obtenían el resultado esperado. Hoy se cree que gran parte de este material de alto secreto fue arrojado precipitadamente en las aguas alrededor de Tinian. Los 'Detectives submarinos' rastrearán la zona en busca de estas super armas. "La ola perdida " La noche del 10 de noviembre de 1975, el carguero Edmund Fitzgerald, que hacía la línea en la región de los Grandes Lagos, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, zarpó en medio de una fiera tormenta invernal y desapareció. No hubo testigos ni supervivientes. Más de 30 años después, su hundimiento sigue siendo uno de los grandes misterios del mar. Los expertos de 'Detectives submarinos' van a emplear la más moderna tecnología en simulación para reconstruir los últimos momentos del Edmund Fitzgerald y averiguar si pudo ser una ola gigante la causante de tal desgracia. |
domingo, 22 de agosto de 2010
Un sonar ofrece nuevas imágenes del navío Rayo hundido en Doñana
(Huelva Información)
Participó en la batalla de Trafalgar, cañoneado y desarbolado llegó a la desembocadura de Guadalquivir donde quedaría para siempre
El navío Rayo construido en La Habana en 1749 se encuentra hundido en las costa de Doñana. Se trata de uno de los barcos de la armada francoespañola que participaron en la batalla de Trafalgar el 31 de octubre de 1805, quedando después desarbolado y encallado en Arenas Gordas. Hoy está perfectamente localizado a 300 metros de la orilla y a sólo siete metros de profundidad, según ha podido comprobar el equipo del arqueólogo subacuático Claudio Lozano.
Ahora, a demás, se ha podido constatar la presencia del yacimiento arqueológico que supone el navío Rayo gracias aun sensor de barrido lateral, en un programa organizado por la Universidad de Huelva en el que han participado el Grupo de Investigación de Geología Costera, formado por José Borrego y Juan Antonio Morales, conjuntamente con el arqueólogo subacuático Claudio Lozano.
Es un sistema de impulsos acústicos a través de un sensor que se diseñó hacia los años cincuenta para la teledetección de submarinos y para usos oceanográficos y geológicos. Actualmente el sistema se encuentra muy desarrollado. Supera la detección óptica convencional y puede utilizarse en aguas frías, turbias y a altas profundidades. Cubriendo rangos de detección entre 25 metros y un kilómetro de ancho; ha servido para el descubrimiento de importante naufragios como el Mary Rose, el USS Monitor y el Titanic.
Ahora se ha aplicado con total éxito sobre los restos del navío Rayo, el primer buque español hallado de la batalla de Trafalgar y que descansa en aguas onubenses. "Es, además, la primera vez que se utiliza con un rotundo éxito en nuestra costa", como afirma Claudio Lozano.
El arqueólogo subacuático asegura que estas imágenes "han contribuido a completar la planimetría del yacimiento, a posicionar los restos de artillería del buque y a ver la dispersión de las piezas, entre ellas la localización del obús de rovira".
Claudio Lozano asegura que el proyecto se encuentra en su última fase y todos los resultados se presentarán en una memoria final a la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía.
Hay que destacar que al interés arqueológico de Rayo, para conocer y recuperar los elementos que lo formaba, se suma ahora el hecho de la celebración en 2005 del Bicentenario de la Batalla de Trafalgar, que tuvo lugar en octubre de 1805.
Fuente: http://galeonesbajoelmar.blogspot.com/
Participó en la batalla de Trafalgar, cañoneado y desarbolado llegó a la desembocadura de Guadalquivir donde quedaría para siempre
El navío Rayo construido en La Habana en 1749 se encuentra hundido en las costa de Doñana. Se trata de uno de los barcos de la armada francoespañola que participaron en la batalla de Trafalgar el 31 de octubre de 1805, quedando después desarbolado y encallado en Arenas Gordas. Hoy está perfectamente localizado a 300 metros de la orilla y a sólo siete metros de profundidad, según ha podido comprobar el equipo del arqueólogo subacuático Claudio Lozano.
Ahora, a demás, se ha podido constatar la presencia del yacimiento arqueológico que supone el navío Rayo gracias aun sensor de barrido lateral, en un programa organizado por la Universidad de Huelva en el que han participado el Grupo de Investigación de Geología Costera, formado por José Borrego y Juan Antonio Morales, conjuntamente con el arqueólogo subacuático Claudio Lozano.
Es un sistema de impulsos acústicos a través de un sensor que se diseñó hacia los años cincuenta para la teledetección de submarinos y para usos oceanográficos y geológicos. Actualmente el sistema se encuentra muy desarrollado. Supera la detección óptica convencional y puede utilizarse en aguas frías, turbias y a altas profundidades. Cubriendo rangos de detección entre 25 metros y un kilómetro de ancho; ha servido para el descubrimiento de importante naufragios como el Mary Rose, el USS Monitor y el Titanic.
Ahora se ha aplicado con total éxito sobre los restos del navío Rayo, el primer buque español hallado de la batalla de Trafalgar y que descansa en aguas onubenses. "Es, además, la primera vez que se utiliza con un rotundo éxito en nuestra costa", como afirma Claudio Lozano.
El arqueólogo subacuático asegura que estas imágenes "han contribuido a completar la planimetría del yacimiento, a posicionar los restos de artillería del buque y a ver la dispersión de las piezas, entre ellas la localización del obús de rovira".
Claudio Lozano asegura que el proyecto se encuentra en su última fase y todos los resultados se presentarán en una memoria final a la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía.
Hay que destacar que al interés arqueológico de Rayo, para conocer y recuperar los elementos que lo formaba, se suma ahora el hecho de la celebración en 2005 del Bicentenario de la Batalla de Trafalgar, que tuvo lugar en octubre de 1805.
Fuente: http://galeonesbajoelmar.blogspot.com/
domingo, 25 de julio de 2010
La Armada se queja de que las CCAA no la dejen proteger el patrimonio hundido
La Armada considera que la negativa de las Comunidades Autónomas a poder colaborar en la protección y el rescate de barcos históricos hundidos en las costas españolas es un perjuicio para el patrimonio arqueológico subacuático y alienta a los cazatesoros a repetir expolios como el de caso "Odyssey".
La Marina española ha pedido a las Comunidades Autónomas que flexibilicen su postura, puesto que la Ley de Patrimonio Histórico vigente desde 1985 les reserva las competencias para poder hacer exploraciones en su litoral, han informado fuentes de la Armada.
Los Ministerios de Cultura y Defensa firmaron un convenio en julio del pasado año para que la Armada aportara medios materiales y humanos para proteger el patrimonio sumergido, diseñar una carta arqueológica submarina y localizar pecios de barcos hundidos hace más de un siglo.
Ante la falta de consentimiento de las Comunidades Autónomas, el convenio quedó bloqueado, sin que se haya encontrado aún una solución para reactivarlo.
La Armada cree urgente introducir modificaciones, porque con el actual marco normativo, "queda huérfana de cometidos y competencias" en el hallazgo de buques que en su día formaron parte de su flota y que por tanto, "son barcos de Estado".
"Ha llegado el momento de pasar de las discusiones, de las palabras y de las leyes a las actuaciones", añaden las fuentes.
Para la Marina española, "es importante que se vea en el mundo que en España se actúa sobre este patrimonio, porque cualquier hueco que se deje, vendrán a rellenarlo los cazatesoros, que ven que los llevamos a juicio, pero que mientras, no hacemos nada", en referencia al caso "Odyssey".
Esta empresa estadounidense halló en mayo de 2007 un tesoro en el lugar del hundimiento de la fragata española "Nuestra Señora de las Mercedes".
Un juez de Tampa (Florida) ordenó el pasado mes de diciembre poner el tesoro en manos de España, decisión que la empresa ha recurrido.
Este caso llevó al Gobierno a impulsar la reforma de la Ley de Patrimonio Histórico para evitar nuevos expolios que aún está pendiente.
fuente: http://forejercito.forumup.es/
Con 17 cañones por banda...
María Llebrez/ San Fernando
Patrimonio municipal Restauración de los cañones encontrados en el Puente Zuazo
La empresa gaditana Aula 3 afronta la recuperación de parte de la artillería que supuestamente se empleó en el baluarte del Caballero Suazo para repeler el ataque de los franceses
La rigidez de los cañones se adivina plástica y maleable, deforme casi, tras el engañoso espejo del agua. Sumergidos como peces en piscinas construidas a medida, resucitan embalsamados en una solución líquida en la que la sosa caústica y un tratamiento electrolítico obran el milagro de su recuperación. Son 17, cada uno en su pecera independiente, recibiendo cuidados y mimos personalizados. Son como pacientes del hospital más selecto. Sólo les falta tener nombre y apellidos. Sus médicos, sus sanadores, son los profesionales de la empresa Aula 3, los cuales, ubicados en una de las naves del polígono Fadricas, trabajan con ellos desde comienzos de año en el delicado proceso de su recuperación y preservación. Un trabajo que se encuentra en la segunda de sus cuatro fases y que ayer recibió la visita de las autoridades provinciales y locales. De un lado, el delegado provincial de Obras Públicas, Pablo Lorenzo y su homóloga de Cultura, Yolanda Peinado. Del otro el alcalde, Manue de Bernardo.
Pero, antes de seguir, volvamos al origen. Los cañones aparecieron de forma inesperada en plena intervención de las obras del tranvía a la altura del Puente Zuazo. La responsable de la vigilancia arqueológica de la actuación, María Luisa Lavado, fue informada de inmediato. Algo había aparecido entre el lodazal que conformaba la orilla del caño que pasa por debajo del puente. Ese algo resultaron ser 17 cañones, con un peso cada uno que oscilaba entre los 1.500 y los 2.500 kilos y de una fecha aproximada al siglo XVIII, aunque este último dato está por certificar. Su uso, más que probablemente, fue formar parte del baluarte del Caballero Suazo, una batería defensiva que se ubicaba a los pies del puente y que sirvió para repeler los constantes ataques del ejército francés.
Pero quizá estos cañones también se usaron antes en una embarcación. Lo mismo fueron construidos en España, lo mismo en Francia. Esos datos todavía se desconocen y quizá, tras este proceso de recuperación para el cual no se ha marcado una fecha tope, puedan descubrirse inscripciones en las piezas que permitan ofrecer luz a estas incógnitas.
Pues bien, tras el hallazgo, los cañones pasaron de manera inmediata a la supervisión del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) el cual protegió las piezas con mantas húmedas inmediatamente para evitar su degradación. Después recayeron en manos de Aula 3 la cual, como ha sido mencionado, construyó unas piscinas en las que las sumergió. En este proceso de recuperación, señalaba una de las responsables de la intervención, Inmaculada Sánchez, mantener las piezas húmedas es un elemento clave para el éxito. Así, la primera de las fases fue la de la eliminación de su capa calcárea utilizando para ello instrumentos tales como punzones o cinceles. Y humedeciéndolos, por supuesto.
La segunda, en la que actualmente se encuentra, consiste, como ya se ha dicho, en la inmersión de estas piezas en unas piscinas con agua y sosa cáustica y un tratamiento electrolítico. Esta combinación sirve para eliminar los cloruros. Es la fase de consolidación ya que mediante esta eliminación lo que se consigue es, utilizando el argot médico, eliminar los virus que podrían hacerles morir. Este proceso es lento y distinto en cada una de las piezas. Por ello, se realizan controles que sirven para evaluar el grado de supresión de este material.
La tercera etapa dotará de consistencia a los cañones pues lo que se trabajará será en la transformación de los óxidos propios de las piezas en otros menos agresivos. Por último, la cuarta fase, la de protección final, servirá para dotar a los cañones de su aspecto final. De esta manera, se aplicarán distintos tratamientos en función de la ubicación que se destine a los mismos finalmente. Una posibilidad señalaban ayer por ejemplo, es la del barnizado. Pero también existen otras.
Precisamente sobre el asunto de su futuro hablaron ayer las autoridades al término de la visita. Peinado explicaba a los medios presentes su intención de hacer cumplir la voluntad del Ayuntamiento isleño de mantenerlos en San Fernando, la localidad en la que aparecieron y probablemente la que defendieron. La ubicación de los mismos, ya ha apuntado el alcalde en más de una ocasión, será en los alrededores del Puente Zuazo. De los 17 cañones, eso sí, es posible que uno se muestre en algún museo, bien en el provincial, bien en el local.
Aunque de momento, estas piezas, e incluso algunas de las balas -unas bolas de metal de gran tamaño- se conservan en una nave del polígono de Fadricas. Allí se curan de tantos años de olvido bajo el puente en el que prestaron servicio. Bajo el puente en el que, dos siglos atrás, sirvieron para defender todo un país.
Pero, antes de seguir, volvamos al origen. Los cañones aparecieron de forma inesperada en plena intervención de las obras del tranvía a la altura del Puente Zuazo. La responsable de la vigilancia arqueológica de la actuación, María Luisa Lavado, fue informada de inmediato. Algo había aparecido entre el lodazal que conformaba la orilla del caño que pasa por debajo del puente. Ese algo resultaron ser 17 cañones, con un peso cada uno que oscilaba entre los 1.500 y los 2.500 kilos y de una fecha aproximada al siglo XVIII, aunque este último dato está por certificar. Su uso, más que probablemente, fue formar parte del baluarte del Caballero Suazo, una batería defensiva que se ubicaba a los pies del puente y que sirvió para repeler los constantes ataques del ejército francés.
Pero quizá estos cañones también se usaron antes en una embarcación. Lo mismo fueron construidos en España, lo mismo en Francia. Esos datos todavía se desconocen y quizá, tras este proceso de recuperación para el cual no se ha marcado una fecha tope, puedan descubrirse inscripciones en las piezas que permitan ofrecer luz a estas incógnitas.
Pues bien, tras el hallazgo, los cañones pasaron de manera inmediata a la supervisión del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) el cual protegió las piezas con mantas húmedas inmediatamente para evitar su degradación. Después recayeron en manos de Aula 3 la cual, como ha sido mencionado, construyó unas piscinas en las que las sumergió. En este proceso de recuperación, señalaba una de las responsables de la intervención, Inmaculada Sánchez, mantener las piezas húmedas es un elemento clave para el éxito. Así, la primera de las fases fue la de la eliminación de su capa calcárea utilizando para ello instrumentos tales como punzones o cinceles. Y humedeciéndolos, por supuesto.
La segunda, en la que actualmente se encuentra, consiste, como ya se ha dicho, en la inmersión de estas piezas en unas piscinas con agua y sosa cáustica y un tratamiento electrolítico. Esta combinación sirve para eliminar los cloruros. Es la fase de consolidación ya que mediante esta eliminación lo que se consigue es, utilizando el argot médico, eliminar los virus que podrían hacerles morir. Este proceso es lento y distinto en cada una de las piezas. Por ello, se realizan controles que sirven para evaluar el grado de supresión de este material.
La tercera etapa dotará de consistencia a los cañones pues lo que se trabajará será en la transformación de los óxidos propios de las piezas en otros menos agresivos. Por último, la cuarta fase, la de protección final, servirá para dotar a los cañones de su aspecto final. De esta manera, se aplicarán distintos tratamientos en función de la ubicación que se destine a los mismos finalmente. Una posibilidad señalaban ayer por ejemplo, es la del barnizado. Pero también existen otras.
Precisamente sobre el asunto de su futuro hablaron ayer las autoridades al término de la visita. Peinado explicaba a los medios presentes su intención de hacer cumplir la voluntad del Ayuntamiento isleño de mantenerlos en San Fernando, la localidad en la que aparecieron y probablemente la que defendieron. La ubicación de los mismos, ya ha apuntado el alcalde en más de una ocasión, será en los alrededores del Puente Zuazo. De los 17 cañones, eso sí, es posible que uno se muestre en algún museo, bien en el provincial, bien en el local.
Aunque de momento, estas piezas, e incluso algunas de las balas -unas bolas de metal de gran tamaño- se conservan en una nave del polígono de Fadricas. Allí se curan de tantos años de olvido bajo el puente en el que prestaron servicio. Bajo el puente en el que, dos siglos atrás, sirvieron para defender todo un país.
Fuente: http://www.diariodecadiz.es
sábado, 10 de julio de 2010
Cetenma realiza una auditoría al Museo Nacional de Arqueología Subacuática para mejorar su rendimiento energético
El Centro Tecnológico de la Energía y del Medio Ambiente (Cetenma), ubicado en el Polígono Industrial Cabezo Beaza de Cartagena, y perteneciente a la Red de Centros Tecnológicos de la Región de Murcia, acaba de finalizar la auditoría energética que le ha realizado al Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA), con objeto de detectar medidas que permitan optimizar al máximo sus rendimientos energéticos.
CARTAGENA (MURCIA), 5 (EUROPA PRESS)El Centro Tecnológico de la Energía y del Medio Ambiente (Cetenma), ubicado en el Polígono Industrial Cabezo Beaza de Cartagena, y perteneciente a la Red de Centros Tecnológicos de la Región de Murcia, acaba de finalizar la auditoría energética que le ha realizado al Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA), con objeto de detectar medidas que permitan optimizar al máximo sus rendimientos energéticos.
Estas medidas suponen la reducción de hasta un cinco por ciento del consumo, así como una importante reducción de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, según informaron fuentes de la Red de Centros Tecnológicos en una nota de prensa .
A todas estas opciones de mejora se ha llegado una vez recopilados para su estudio todos los datos constructivos del edificio, como planos, instalaciones, o sistemas de climatización, así como diferentes campañas de medida de consumos energéticos, condiciones interiores y ambiéntales, y diferentes ensayos sobre la envolvente del edificio.
La auditoría contempla también una modelización por ordenador del edificio, que permite simular el comportamiento de éste hora a hora, de manera que se han podido valorar las mejoras propuestas y seleccionar aquellas que presentaban una mejor rentabilidad.
Las actuaciones se han llevado a cabo principalmente en los apartados de iluminación, climatización y contratación del suministro eléctrico, a la vez que se ha dotado al ARQUA de un manual de uso y mantenimiento del edificio.
Muchas de las medidas recomendadas no requieren inversión alguna, sino que sólo consisten en cambios operativos, con lo que el coste de realización de la auditoría se amortiza en un plazo significativamente limitado.
Fuente: http://www.que.es/murcia/
viernes, 23 de abril de 2010
Una empresa gallega crea una herramienta que identifica objetos sumergidos para estudios arqueológicos subacuáticos
La empresa santiaguesa Centro de Investigaciones Submarinas diseñó una herramienta de identifica objetos hundidos en el mar para su uso en la investigación de la arqueología subacuática, de forma que convierte una tarea tradicionalmente manual en semiautomática.
Según informó hoy la Consellería de Innovación e Industria, los responsables del proyecto consideraron necesaria esta herramienta porque la búsqueda de restos en el mar es "demasiado costosa" y porque el patrimonio subacuático gallego se registró mediante descubrimientos "ocasionales, sin procesos sistemáticos".
El departamento que dirige Fernando Blanco colabora con una ayuda de más de 80.200 euros en un proyecto que permite una búsqueda "masiva, precisa y barata" basada en señales acústicas con técnicas procedentes de la ingeniería civil, la obra militar y la procura de petróleo.
Así, un sonar mide la dureza del suelo del fondo marino y la representa en una escala de blanco a negro y una sonda que mide el volumen y dibuja las alturas obtiene un "mapa" del suelo. El perfilador identifica los materiales de las capas y da pistas de lo que hay debajo del suelo y un magnetómetro detecta los objetos metálicos.
La empresa tiene como objetivo a medio plazo crear un software que integre todos los datos para llevar a bordo en los barcos y que, en pocas horas, ofrezca imágenes de las anomalías y marque los grados de preferencia que pueden resultar de interés, con un alto nivel de automatización, para enfocar hacia el sector turístico.
Fuente: http://www.europapress.es/
Según informó hoy la Consellería de Innovación e Industria, los responsables del proyecto consideraron necesaria esta herramienta porque la búsqueda de restos en el mar es "demasiado costosa" y porque el patrimonio subacuático gallego se registró mediante descubrimientos "ocasionales, sin procesos sistemáticos".
El departamento que dirige Fernando Blanco colabora con una ayuda de más de 80.200 euros en un proyecto que permite una búsqueda "masiva, precisa y barata" basada en señales acústicas con técnicas procedentes de la ingeniería civil, la obra militar y la procura de petróleo.
Así, un sonar mide la dureza del suelo del fondo marino y la representa en una escala de blanco a negro y una sonda que mide el volumen y dibuja las alturas obtiene un "mapa" del suelo. El perfilador identifica los materiales de las capas y da pistas de lo que hay debajo del suelo y un magnetómetro detecta los objetos metálicos.
La empresa tiene como objetivo a medio plazo crear un software que integre todos los datos para llevar a bordo en los barcos y que, en pocas horas, ofrezca imágenes de las anomalías y marque los grados de preferencia que pueden resultar de interés, con un alto nivel de automatización, para enfocar hacia el sector turístico.
Fuente: http://www.europapress.es/
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