lunes, 5 de abril de 2010

Equipo de científicos descubre un jarrón de greda del siglo XVII en Juan Fernández (Chile).


El grupo, liderado por el científico francés, Arnaud Cazenave, halló un jarrón de greda en perfectas condiciones dentro del barco.

Días antes del tsunami que afectó las costas de Chile el 27 de febrero pasado, un grupo de científicos chilenos, franceses y españoles se sumergieron en las aguas del Archipiélago Juan Fernández para investigar los restos arqueológicos de un navío del siglo XVII.
El barco se trataría del Galeón español San Martín, que se encuentra a 30 metros de profundidad frente a la costa del archipiélago, y posiblemente sea uno de los naufragios de mayor data de Sudamérica, ya que son muy escasos los navíos de ese período que han sido descubiertos y estudiados en el mundo del siglo XVII.
Los primeros restos visibles del barco español fueron encontrados en 1996 y se caracterizan por la presencia de dos anclas de 4.5 metros de longitud, vestigios del casco del barco tapados por el sedimento y de varios objetos diseminados sobre el lecho marino.
Sin embargo, en la última expedición, el equipo multidisciplinario liderado por Arnaud Cazenave de la Roche de la Sociedad de Estudios Submarinos (Seas) de Francia, identificó -entre un grupo de cerámicas encontradas- una tinaja o ánfora de greda en perfecto estado de conservación, típica de las producciones españolas del siglo XVII.
Naufragio excepcional
"Se puede considerar este hallazgo como un hecho excepcional para la arqueología y para el patrimonio cultural de Chile. En efecto, son muy escasos los navíos de este periodo que se han descubierto en el mundo y es el primero en Sudamérica", asegura el arqueólogo francés.
Reimundo Bilbao, Presidente de la Fundación Archipiélago Juan Fernández y coordinador de la iniciativa señaló además que "el proyecto 2010 fue un trabajo in situ y preliminar para poder determinar la importancia y el potencial arqueológico del yacimiento y eso fue justamente lo que los científicos encontraron".
Esta misma expedición permitió comprobar, por ejemplo, que el yacimiento es muy extenso y que no se limita solo al espacio alrededor de las anclas que fueron encontradas en 1996, sino que se extiende hacia el norte de ellas, distancia que supera los 100 metros.
"Esto implica barajar nuevas hipótesis: que debido a la pendiente tenemos aquí un mobiliario arqueológico que se ha deslizado hacia el fondo sobre esta distancia o si el barco se halla roto en alguna parte de en su estructura y que esté separado en dos conjuntos arqueológico distinto", dice Arnaud Cazenave.
La expedición contó con la presencia de numerosos científicos: arqueólogos, geofísicos y buzos profesionales de España, Chile y Francia, incluyendo un biólogo marino de la Universidad Andrés Bello y una arqueóloga del Consejo de Monumentos Nacionales.
La Sociedad de Estudios en Arqueología Subacuática de Francia y la Fundación Archipiélago Juan Fernández fueron los responsables del proyecto de investigación y de revaloración del patrimonio arqueológico de Chile llamado: "Un naufragio en la Isla de Robinson Crusoe".
La iniciativa contó, además, con el apoyo de instituciones como el Centro de Arqueología Marítima de España, Centro de Estudios Oceánicos, Insulares y Antárticos de la Universidad Andrés Bello, del Consejo Nacional de Monumentos Nacionales, Municipalidad y comunidad de Juan Fernández, UNESCO, AGA-LINDE y los Ministerios de Cultura de Chile, España y Francia.

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