viernes, 19 de noviembre de 2010

Armada Bolivariana inicia campaña de exploración de barcos hundidos en costas venezolanas

 

Investigan los restos del San Pedro Alcántara, nave insignia de la expedición de Pablo Morillo, el cual naufragó cerca de Nueva Esparta a causa de un incendio y posterior explosión en el mes de abril de 1815 / Igualmente un naufragio de un submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial, hundido por su tripulación en 1945 en Mochima

Por disposición del Presidente de la República y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana Hugo Chávez Frías el comandante general de la Armada Bolivariana almirante Carlos Máximo Aniasi Turchio impulsó nuevamente en nuestro país las investigaciones en el campo de la arqueología submarina.
A tal efecto desde el pasado mes de septiembre la Dirección de Acervo y Estudios Históricos Navales de la Armada Bolivariana a cargo del capitán de navío Luis Farage Dángel comenzó a realizar los primeros estudios con una campaña de exploración en el Oriente del país.
Esta primera campaña se centró en la ubicación y exploración del naufragio del navío español San Pedro Alcántara, nave insignia de la expedición del teniente general de Infantería de Marina Pablo Morillo, el cual naufragó a causa de un incendio y posterior explosión en el mes de abril de 1815 en las inmediaciones de las islas de Coche y Cubagua en el estado Nueva Esparta.
Rememorando la historia, el San Pedro Alcántara fue el barco de guerra más poderoso que surcó nuestras aguas durante el período de la Independencia y fue catalogado como navío de línea de dos puentes con sesenta y cuatro cañones a bordo.
El CN Farage Dangel refiere que en las tareas de verificación del naufragio participó un grupo multidisciplinario conformado por historiadores, biólogos marinos, camarógrafos y fotógrafos subacuáticos y buzos especializados en rescate e investigaciones submarinas además de la colaboración de pescadores y buzos de la Isla de Coche como son los señores Lucas Pérez y Rafael Salgado, este último conocido como "Chuvalo".
"Durante seis días se ejecutaron un total de veinte inmersiones a más de veinte metros de profundidad para realizar mediciones, levantar las cuadrículas de geoposicionamiento del naufragio y tomar imágenes fotográficas y filmográficas de los restos del navío a fin de preservar el patrimonio subacuático de la nación", explica el director de Acervo y Estudios Históricos Navales de la Armada Bolivariana.
"Es importante señalar que desde 1959 no se realizaba una expedición formal de arqueología submarina y fue durante ese año que la Armada logró explorar ese naufragio bajo la dirección del entonces teniente de fragata Haroldo Rodríguez Figueroa (posteriormente vicealmirante y comandante general del componente entre 1983-1984), el alférez de navío Lizardo Marquez y por los señores Gonzalo Rodríguez del Villar y Alfredo Vélez Boza, entre otros", señala el CN Farage.
Para el desarrollo y éxito de esta reciente expedición de arqueología submarina encomendada por el Comando General de la Armada Bolivariana se contó con el apoyo del Comando de la Región Estratégica de Defensa Integral Marítima Insular a cargo del vicealmirante Carlos Giacopini Martínez, así como con la participación de los comandos de la Escuadra, Guardacostas; la Oficina Coordinadora de Hidrografía y Navegación (Ochina) y el Servicio de Hidrografía y Navegación.
Las labores de investigación, planificación, coordinación y ejecución de la expedición, fueron responsabilidad de la Dirección de Acervo y Estudios Históricos Navales, adscrita al Estado Mayor General de la Armada Bolivariana, a través de la estructuración del Grupo de Tarea GT 17.1 conformado por el remolcador de altura AB Almirante Francisco de Miranda (RA-11) y el patrullero guardacostas AB Pelícano (PG-34).
Es importante destacar que durante los trabajos de la expedición el comandante general de la Armada Bolivariana almirante Carlos Máximo Aniasi Turchio realizó una visita formal a la expedición que se encontraba verificando los restos del naufragio del navío español, oportunidad que fue propicia también para intercambiar opiniones acerca de los avances de los trabajos de exploración y realizar una inmersión hasta la embarcación hundida.
El capitán de navío Luis Farage Dangel señala que después de la exploración del navío San Pedro Alcántara posteriormente se realizó una nueva expedición en el mes de octubre, pero "esta vez los estudios estuvieron orientados a la verificación de dos naufragios: un galeón holandés del siglo VVII y de una goleta española del siglo XIX, ambos en la bahía de Mochima (Sucre)".

La exploración de 1959:


Luego del naufragio del navío San Pedro Alcántara en 1815 son varias las exploraciones que se han hecho a este barco para verificar su estado, no obstante la Armada realizó la primera expedición formal en el año de 1959 a solicitud de la Universidad Central de Venezuela según cuenta el vicealmirante Haroldo Rodríguez, uno de los principales responsables de las labores de investigación quien para ese momento era teniente de fragata.
El vicealmirante Rodríguez refiere que la expedición se emprendió formalmente a bordo del transporte Los Roques T-14 en donde se embarcaron submarinistas, investigadores, exploradores y aficionados, quienes una vez en el lugar y tras días de estudios lograron rescatar algunos objetos como cañones, balas, anclas y cuadernas del barco, los cuales en su mayoría se encuentran actualmente en el Museo Naval que funciona en la Escuela Naval de Venezuela Almirante Sebastian Francisco de Miranda (Vargas) y otros en el Museo Marino de Boca de Río (Nueva Esparta).
El vicealmirante Haroldo Rodríguez recuerda que cuando vio por primera vez el navío quedó muy impresionado al ver un barco construido en 1788 que pertenecía a los españoles y representaba para nuestro país un asunto histórico.
El excomandante general de la Armada señala que este tipo de investigaciones son muy importantes para la historia de nuestro país y argumenta que todavía existen barcos hundidos de esa época que deben explorarse porque considera que "Venezuela es rica en todo y todavía tiene muchas cosas para explotar y darlas a conocer a la luz pública".

Posibles hallazgos: submarino alemán


Continuando con las labores de arqueología submarina, la Armada Bolivariana, de igual forma, está realizando labores de investigación y verificación de la existencia del naufragio de un submarino (uboot) alemán de la Segunda Guerra Mundial, presuntamente hundido por su tripulación en 1945, según información suministrada por el director de Acervo y Estudios Históricos Navales de la Armada Bolivariana CN Luis Farage Dangel.
El capitán de navío Farage explica que las primeras informaciones sobre este naufragio se remontan al mismo año de 1945 cuando dos pobladores de esa zona: el señor Francisco Rodríguez y la señora Cruz Rojas de Fuentes, siendo muy jóvenes, vieron durante una madrugada entrar por la bahía una embarcación muy extraña de color gris azulado donde sólo habían "catires" en la torre, según lo afirma el cronista de la población de Mochima, señor Alcides Lemus.
Posteriormente en 1977 el biólogo y buzo Rodolfo Plaza avistó fortuitamente la timonera de lo que parecía ser un submarino semi sumergido en el fango cuando intentaba ayudar una embarcación de pesca cuyo tren de arrastre se había atorado en el fondo.
Luego en 1980 el biólogo e investigador submarino Jacques Yves Costeau, quien había sido contratado por La Fundación La Salle para realizar estudios oceanográficos en el área, detectó con el sonar de su buque Calypso la silueta de lo que parecía ser por sus características un posible submarino alemán del tipo XXIII.
Durante los comienzos de la década de los ochenta la pista de este posible naufragio de submarino fue seguida en el contexto de las investigaciones realizadas por el ingeniero, hoy fallecido, Daniel Salas, el periodista Carlos Hernández González y los capitanes de navío Edgard Blanco Carrero y Luis Farage Dangel.
Recientemente durante el año 2009 y en el 2010 las investigaciones al respecto de la confirmación de la presencia de este naufragio se han intensificado a través de la investigación llevada a cabo por el capitán Farage Dangel en su tesis doctoral, cuyos trabajos de campo han detectado a través de imágenes de ecosonda de alta precisión la ubicación de este probable naufragio.
En las próximas semanas la Armada Bolivariana continuará realizando estudios con equipos de mayor precisión a fin de confirmar definitivamente la existencia de este misterioso submarino.

Importancia de la expedición naval:

El investigador en el área de historia naval del período colonial y además profesor titular en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Simón Bolívar, Dr. Gerardo Vivas Pineda, señala que las recientes expediciones emprendidas por la Armada Bolivariana para explorar embarcaciones naufragadas "es una iniciativa vital para lo que pudiéramos considerar el comienzo de operaciones arqueológicas submarinas debidamente desarrolladas en nuestro país".
"No puede desarrollarse ningún intento de arqueología submarina sino hay un equipo multidisciplinario detrás de ese proyecto dado que es un mundo muy complejo que incluye el buceo y la parte historiográfica", señala el investigador naval al argumentar que hoy día también ésta es catalogada como una "ciencia ya muy formal que se estudia en otros países con tradición marítima".
"El mayor reto de un historiador es apoyarse en la arqueología submarina y viceversa dado que mucho son los casos en los cuales se han encontrado información de los barcos de la época en bibliotecas o en documentos especiales que revelan desde su composición hasta los tesoros que poseen", refiere el profesor quien su dedicación al área histórica obedece al haber iniciado en el país los estudios académicos formales en la navegación a vela.
Con el caso del navío español San Pedro Alcántara considera que ahora es cuando la Armada ha tomado con mucha seriedad e interés el hecho de no sólo rescatar unos restos sino darle la mejor proyección posible desde muchos puntos de vista. "Felicito al componente de que se haya preocupado por hacer este tipo de investigaciones que cuentan con las más avanzadas técnicas de exploración y levantamiento de información".
En relación al posible hallazgo de submarinos alemanes de la segunda guerra mundial el historiador refiere que esto "va mucho más allá de lo que se puede sospechar, ya que además de éste se suman otros tipos de barcos hundidos y su penetración a las costas venezolanas".
"Esto nos pone a pensar un poco en lo que hacemos los venezolanos por el resguardo de nuestras costas y despierta en el ciudadano común el interés por los espacios acuáticos", explica el historiador naval.
"En mis trabajos de historia naval me he dado cuenta que los venezolanos son muy terrestres y no están familiarizados con el mar", argumenta Vivas Pineda al señalar que "ahora es cuando tenemos un gran reto que no es solamente preocuparnos por el mar sino por su historia, la cual tiene demasiadas cosas para contar".
"Esto es un tema que va a ser de gran importancia para una evaluación un poco más definitiva de cómo hemos sido nosotros con el mar, si entendemos que en la Segunda Guerra Mundial también fuimos protagonistas de alguna manera y seguramente este aspecto será mucho mejor conocido por las generaciones del futuras", concluyó.
(Armada/DGECO/VTV)

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